Reflexión del día

Marcos 16, 15-20

VII Domingo de Pascua

Ascensión del Señor

Mis queridos hermanos, ascensión del Señor es un episodio maravilloso dentro del gran misterio de Jesús resucitado, quien se aparece a sus discípulos para calmarlos de gozo, para confirmarlos en la fe y encargarles la misión de anunciar el Evangelio por todas partes.

Los discípulos esperan que se cumpla la promesa del Padre de enviar al Espíritu Santo, que les dará la fuerza de ser testigos de la buena noticia por todos los confines de la tierra. Las apariciones del Señor durante los cuarenta días posteriores a la resurrección, son manifestaciones de la misericordia divina del Señor, que no abandona a sus discípulos después de la durísima prueba de la Cruz.

Jesús resucitado se hace presente y va disipando los temores que conmocionan a los discípulos, quienes abren sus corazones para comprender lo que había sido anunciado por el mismo Jesús y los profetas acerca del Mesías.

La misión de los apóstoles sigue en marcha; deben volver a la realidad y enfrentarla con la fuerza que viene de lo alto, es por eso que, la celebración de la ascensión es un sublime momento que nos recuerda a los seguidores de Jesús cual es el destino que nos espera a quienes creemos en él.

Jesús, quien descendió y se hizo hombre, humano para rescatarnos del pecado, nos muestra con su vida el verdadero camino para subir al Cielo: debemos hacernos pequeños y humildes servidores del Señor, trabajar por la justicia, por la paz y el bien común, convocando y atrayendo con nuestro testimonio de vida a demás para la construcción del Reino.

Mis queridos hermano, en el credo confesamos nuestra fe en Cristo que subió al cielo y que está sentado a la derecha de Dios Padre, que significa esto para nosotros. Ya al comienzo de su subida a Jerusalén Jesús también ve esta obra magnifica de subir al cielo como el culmen su éxodo en esta vida, sabiendo que la vuelta a la gloria del padre pasa por la Cruz, por la obediencia del designio divino de amor por la humanidad.

También nosotros hemos de saber que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, y una costa de sacrificios y el cambio de nuestros proyectos y programas… el intimo coloquio de Jesús con el padre antes de la pasión, nos enseña como la oración nos da la fuerza de ser fieles en el proyecto de Dios.

Jesús asciende a los Cielos bendiciendo, un gesto sacerdotal para demostrar que desde el seno del padre intercede siempre por nosotros, Él nos abierto el paso para llegar a Dios y nos atrae hacia Él y nos Protege y nos guía e intercede por nosotros… mirar a Jesucristo que asciende a los Cielos es una invitación a testimoniar su Evangelio en la vida cotidiana, con la vista puesta en su venida gloriosa definitiva.

Mis hermanos contemplemos a Cristo sentado a la derecha de Dios padre para que nuestra fe se fortalezca y caminemos alegres y confiados por los caminos de la santidad, pero para esto Profundicemos ¿cómo va nuestro camino de retorno al Padre?

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