Reflexión del día

Domingo de

Pascua

Juan 20,1-9

Mis queridos hermanos el Evangelio de hoy, notamos diversas reacciones: la del apóstol Tomás, la de María Magdalena y la de los dos discípulos de Emaús.

Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas; María Magdalena llora, lo ve, pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por ese misterioso extraño.

Cada uno por diferentes caminos. Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué rumbo sigo para encontrar a Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado.
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