Reflexión del día

         

III domingo del

Tiempo Ordinario 

Marcos 1,14-20

Mis queridos hermanos en el Evangelio de hoy, vemos como Jesús llama a Pedro, Andrés, Santiago y Juan: están pescando, pero dejan enseguida las redes y le siguen. El Señor quiere preparar a sus discípulos para su nueva misión. Es precisamente de Dios, del amor de Dios, preparar los caminos... preparar nuestras vidas, para cada uno de nosotros.

El Señor no nos hace cristianos por generación espontánea: ¡Él prepara! Prepara nuestro camino, prepara nuestra vida, desde hace tiempo:

 

Vemos que, en el Evangelio de hoy, parece que Simón, Andrés, Santiago y Juan hayan sido elegidos definitivamente aquí, ¡sí han sido elegidos! ¡Pero ellos en este momento no han sido definitivamente fieles!

Después de esta elección se han equivocado, han hecho propuestas no cristianas al Señor: ¡han renegado al Señor! Pedro en grado superlativo, los otros por temor: tienen miedo y se van. Han abandonado al Señor. El Señor prepara.  Y luego, después de la Resurrección, el Señor ha tenido que continuar en este camino de preparación hasta el día de Pentecostés.

Y después de Pentecostés también, alguno de estos, Pedro, por ejemplo, se ha equivocado y Pablo ha tenido que corregirlo. Pero el Señor prepara. 

Papa Francisco

Marcos_1_14-20.jpg