Reflexión del día

          Viernes                  

II semana del T.O

Marcos 3,13-19

Mis queridos hermanos en el Evangelio de hoy, vemos que Jesús fue al monte a rezar. Y luego llamó a los doce, los eligió. Así, pues, Jesús bajó juntamente con ellos del monte, encontrando que en la llanura lo esperaba una gran muchedumbre de sus discípulos, a los que enviará, y una gran multitud de gente que trataba de tocarlo para ser curada.

Jesús ora, Jesús llama, Jesús elige, Jesús envía a los discípulos, Jesús cura a la muchedumbre. Y dentro de este templo Jesús, que es la piedra angular, hace todo este trabajo: es Él quien, de este modo, lleva adelante a la Iglesia.

Precisamente como escribe San Pablo Apóstol, esta Iglesia está edificada sobre el cimiento de los apóstoles que Él eligió. Lo confirma el pasaje del Evangelio de hoy cuando recuerda que el Señor eligió a doce: todos pecadores, todos.

Judas no era el más pecador y no sé quién haya sido el más pecador. Pero Judas, pobrecillo, es quien se cerró al amor y por ello se convirtió en traidor. Es un hecho que todos los apóstoles escaparon en el momento difícil de la pasión y dejaron solo a Jesús: todos son pecadores. Y a pesar de ello, Jesús mismo los eligió.

Así, a la Iglesia la edifica Jesús con su oración; con la elección de los apóstoles; con la elección de los discípulos que luego envía; con el encuentro con la gente. Jesús nunca está separado de la gente: está siempre en medio de la multitud que trataba de tocarlo, porque de Él salía una fuerza que curaba a todos...

Nosotros somos ciudadanos, conciudadanos, de esta Iglesia, si no entramos en este templo y formamos parte de esta construcción para que el Espíritu Santo more en nosotros, no estamos en la Iglesia. 

Papa Francisco

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